El Rosario de los 100 Réquiem es una devoción carmelita y por lo tanto también se conoce como «Devoción carmelita de los 100 réquiem».
Se atribuye a Santa Catalina de Bolonia haber dejado escrito que muchas veces se obtienen más fácilmente las gracias que deseamos por medio de las almas buenas que están en el purgatorio que por la intercesión de los santos. Esta piadosa devoción carmelita es antigua y sencilla, y se ofrece por las Benditas Almas del Purgatorio. Es una oración sencilla que fácilmente puede hacerse a diario en beneficio de las Benditas Almas del Purgatorio.
Ofrecer esta oración por las almas que nadie recuerda es una hermosa obra de caridad, y Dios no se deja ganar en generosidad.
Oraciones iniciales:
Por la señal † de la Santa Cruz, de nuestros † enemigos, líbranos † Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, † y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.
Oración al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego eterno de tu amor. Envía Señor tu Espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra.
Oh Dios, que instruiste los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos que animados y guiados por este mismo Espíritu, aprendamos a obrar rectamente siempre y gocemos de la dulzura del bien y de Sus divinos consuelos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
- Oración a las santas ánimas:
Ánimas santas, ánimas purgantes, rueguen a Dios por mí; que yo rogaré por ustedes, a fin de que cuanto antes se les conceda la gloria del Paraíso Celestial.
- En las cuentas grandes: Un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
- En cada cuenta pequeña: Un Réquiem (Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua). Esta invocación, rezada con devoción, tiene indulgencia parcial aplicable a las almas del purgatorio (Manual de Indulgencias, conc. 29 § 2).
(Completa 10 decenas, es decir, dos veces el rosario)
- De Profundis:
Salmo 130 en la numeración moderna
Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo, Señor, de noche y día;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un corazón contrito que se humilla.
Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.
Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas,
¿quién estará confiado en tu presencia,
confundiéndonos sólo ante tu vista?
Mas la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con tus gracias pecador invitas.
Así aunque mi alma acongojada gime
contemplando el rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.
¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,
en todos tus peligros y fatigas,
acógete al Señor con la confianza
que en su ley soberana nos intima.
Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.
Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que con tanto rigor la tiranizan.
- Gloria
- Réquiem aeternam:
Dales, Señor, el descanso eterno
Y brille para ellos la luz perpetua
De las puertas del infierno
Saca, Señor, sus almas,
Descansen en paz.
Amén.
También se puede terminar con un Padre Nuestro y un Réquiem más («Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua»)
Indulgencias de esta oración
Hoy, según el Manual de Indulgencias, la invocación “Dales, Señor, el descanso eterno”, rezada con devoción, tiene indulgencia parcial aplicable a las almas del purgatorio (conc. 29 § 2). Rezar el De profundis como acto de contrición también tiene indulgencia parcial (conc. 9). Desde 1967 las indulgencias ya no se cuentan por días (Indulgentiarum doctrina, norma 4).
¿Por qué los Cien Réquiem?
Santa Gemma Galgani rezaba mucho por las almas del purgatorio. Su ángel la estimulaba en este deseo de liberar a estas almas. Un día le dijo: “¿Cuánto tiempo hace que no has rogado por las almas del purgatorio? Desde la mañana no había rogado por ellas. Me dijo que le gustaría que, cualquier cosa que sufriera, la ofreciera por las almas del purgatorio. Todo pequeño sufrimiento las alivia, sí, hija, todo sacrificio por pequeño que sea, las alivia” (Diario, 6-8-1900).
¡Dulce Jesús, dale descanso eterno a las Benditas Almas del Purgatorio!
Preguntas frecuentes
¿Necesito un rosario especial?
No. Sirve un rosario normal de cinco decenas: se recorre dos veces para completar las diez decenas, es decir, los cien Réquiem.
¿Es lo mismo que rezar el Santo Rosario?
No. Se usan las mismas cuentas, pero no se meditan los misterios ni se rezan Avemarías en cada cuenta. Por eso no tiene la indulgencia plenaria del Rosario mariano; sí la parcial del «Dales, Señor, el descanso eterno».
¿Puedo rezarlo en varios ratos del día?
Sí. Es una devoción privada: puedes rezar unas decenas por la mañana y el resto por la tarde, y ofrecerlo todo por las almas del purgatorio.
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