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Oración para las almas del purgatorio

Oraciones iniciales:

Por la señal † de la Santa Cruz, de nuestros † enemigos, líbranos † Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, † y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

Amén.

Dios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas del Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y antepasados.

A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!

Ayudad a mis hermanos y parientes.

¡Jesús mío, misericordia!

Ayudad a todos mis bienhechores espirituales y temporales.

¡Jesús mío, misericordia!

Ayudad a los que han sido mis amigos y súbditos.

Ayudad a cuantos debo amor y oración.

Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.

Ayudad a los que han faltado contra mí.

Ayudad a aquellos a quienes profesáis predilección.

Ayudad a los que están más próximos a la unión con Vos.

Ayudad a los que os desean más ardientemente.

Ayudad a los que sufren más.

Ayudad a los que están más lejos de su liberación.

Ayudad a los que menos auxilio reciben.

Ayudad a los que más méritos tienen por la Iglesia.

Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.

Ayudad a los poderosos, que ahora son como viles siervos.

Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.

Ayudad a los vanidosos que malgastaron su tiempo.

Ayudad a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.

Ayudad a los tibios que muy poca oración han hecho.

Ayudad a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.

Ayudad a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.

Ayudad a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado.

Ayudad a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.

Ayudad a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.

Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer.

Ayudad a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el cielo.

Ayudad a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte.

Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante.

Ayudad a los que juzgaréis tanto más severamente cuanto más les fue confiado.

Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.

Ayudad a los obispos y sus consejeros. Ayudad a mis maestros y pastores de almas.

Ayudad a los finados sacerdotes de esta diócesis.

Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.

Ayudad a los defensores de la santa fe.

Ayudad a los caídos en los campos de batalla.

Ayudad a los sepultados en los mares.

Ayudad a los muertos repentinamente.

Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.

V. Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.

R. Y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.

V. Que en paz descansen.

R. Amén.

Rezar por los difuntos es «una idea santa y piadosa», y nuestra oración por ellos puede ayudarles (Catecismo, n. 958).

La invocación «Dales, Señor, el descanso eterno», rezada con devoción, tiene indulgencia parcial aplicable a las almas del purgatorio (Manual de Indulgencias, conc. 29 § 2).

Preguntas frecuentes

¿Puedo rezarla de tú en lugar de con «Vos»?

Sí. El «Vos» es un tratamiento antiguo de respeto. Si te resulta más natural, cambia «Ayudad» por «Ayuda» y reza con la misma devoción.

¿Puedo añadir a un difunto concreto?

Sí. Añade una invocación con su nombre, por ejemplo: «Ayudad a mi abuelo José», y responde «¡Jesús mío, misericordia!». Si quieres una Misa por él, pídela en tu parroquia.

¿Cuánto tiempo lleva rezarla?

Unos diez minutos. Si un día tienes poco tiempo, puedes rezar solo una parte de las invocaciones y terminar con el «Dadles, Señor, el descanso eterno».

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