25 de octubre de 2026
Significado de la Salve: historia y oración por los difuntos
Por Marc Millet
La Salve es una antigua oración a la Virgen, del siglo XI, que la llama «Reina y Madre de misericordia» y le pide que, «después de este destierro», nos muestre a Jesús. Su autor es desconocido. Se reza al final del Rosario y es muy propia para pedir por los difuntos, porque las almas del purgatorio son las que más esperan ver ya a Jesús.
El texto de la Salve
Este es el texto que recoge la Santa Sede en su página sobre el Rosario (vatican.va):
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Al rezarla al final del Rosario se suele añadir: «Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén».
¿Quién escribió la Salve?
No se sabe con certeza. La Salve está documentada ya en el siglo XI y se ha atribuido a varios autores:
- Hermann de Reichenau (1013-1054), monje alemán, llamado «el Contracto» porque vivía muy impedido. Es la atribución más repetida.
- Adhemar de Monteil, obispo de Le Puy, en Francia. Por eso se la llamó también «antífona de Le Puy». La tradición cuenta que la compuso hacia 1096, al partir hacia la primera cruzada.
- San Pedro de Mezonzo, obispo de Compostela, muerto hacia el año 1000. Así lo afirmó en el siglo XIII el liturgista Guillermo Durando, y es la atribución más querida en España.
Una leyenda dice que san Bernardo añadió el final, «¡oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!». La Enciclopedia Católica la considera muy dudosa: el relato aparece en el siglo XVI, cuatro siglos después de los hechos.
Otro detalle curioso: en las versiones más antiguas se lee «Salve, Regina misericordiae», es decir, «Reina de misericordia». La palabra «Madre» se añadió mucho más tarde.
La Salve en Completas y en la tradición española
La Salve nació para cantarse. En Cluny, hacia 1135, se cantaba en procesión en algunas fiestas. Los dominicos empezaron a cantarla al final de Completas, la oración de la noche con la que la Iglesia cierra el día, hacia 1221, y la difundieron por toda Europa. Hoy sigue siendo una de las antífonas a la Virgen con las que pueden terminar las Completas.
En España echó raíces muy hondas. El diario del primer viaje de Cristóbal Colón, que conocemos por la copia de fray Bartolomé de las Casas, cuenta que la noche del 11 de octubre de 1492, pocas horas antes de avistar tierra, se rezó a bordo la Salve, que todos los marineros «acostumbraban decir y cantar a su manera». Era la oración del anochecer en los barcos.
Más tarde, en 1884, León XIII mandó rezarla al final de cada Misa rezada, junto con otras oraciones. Muchos mayores todavía lo recuerdan. Hoy se canta al final de novenas, procesiones y fiestas de la Virgen, y se reza al terminar el Rosario.
Qué significa la Salve, frase a frase
«Reina y Madre de misericordia». Misericordia es el amor que se inclina sobre el que sufre. María es reina porque está junto a su Hijo, y es madre porque nos cuida como a hijos.
«Vida, dulzura y esperanza nuestra». No porque ella sustituya a Cristo, sino porque nos lleva a Él, que es la vida.
«Los desterrados hijos de Eva». Desterrado es quien vive lejos de su casa. Por el pecado de nuestros primeros padres, la tierra no es todavía nuestra patria definitiva: estamos de camino hacia el cielo.
«Gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas». Es la vida con sus penas, la enfermedad, la muerte de los que queremos. La Salve no las esconde: las pone delante de la Madre.
«Ea, pues, Señora, abogada nuestra». «Ea» es una forma antigua de decir «¡vamos!». Abogada es la que defiende nuestra causa.
«Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos». Le pedimos que nos mire. Basta una mirada de madre para consolar.
«Y, después de este destierro, muéstranos a Jesús». Es la petición final y la más importante: que al terminar esta vida veamos a Jesús cara a cara.
¿Por qué es tan propia para rezar por los difuntos?
Porque las almas del purgatorio están justo ahí: han terminado su destierro en la tierra, están salvadas, pero todavía no ven a Jesús. Se están purificando para entrar en el cielo (Catecismo, n. 1030). Cuando rezamos «después de este destierro, muéstranos a Jesús», podemos pensar en ellas, que lo desean más que nadie.
San Alfonso María de Ligorio dedicó la primera parte de su libro Las glorias de María a comentar la Salve. Y precisamente al explicar esta frase, «después de este destierro», incluye un apartado sobre cómo la Virgen socorre a sus devotos en el purgatorio. Lo contamos en Las glorias de María y las almas del purgatorio.
Cómo rezarla por ellas
- Al final del Rosario, antes de la Salve, di la intención: «Te la ofrezco por las almas del purgatorio» o por un difunto concreto.
- Cada noche, como hacían los marineros: una Salve antes de dormir por los que han muerto ese día.
- En familia, al terminar el Rosario. Tienes ideas para organizarlo en el Rosario en familia por los difuntos.
Tiene indulgencia parcial
El Manual de Indulgencias vigente (2004) concede indulgencia parcial a quien reza con devoción alguna de las oraciones aprobadas a la Virgen, y nombra expresamente la Salve, «Dios te salve, Reina y Madre» (concesión 17 § 2). Esa indulgencia se puede aplicar a los difuntos (norma 3). No es un efecto automático: la ofrecemos a Dios, que la aplica según su misericordia.
La Salve, el Rosario y la Misa
La Salve suele rezarse al terminar los cinco misterios, junto con las letanías de la Virgen. Si quieres repasar el orden de las oraciones, lo tienes en cómo rezar el Rosario paso a paso, y el sentido de la oración que se repite en cada decena en el significado del Avemaría.
La mejor manera de pedir a María por los difuntos es unirse a lo que más quiere ella: el sacrificio de su Hijo en la Misa. En consagrarse.info cada mes se celebra una Misa por todas las almas del purgatorio, y puedes unirte con un compromiso mensual desde 10,50 €. Te lo explicamos en pedir una Misa por las almas del purgatorio.
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ContinuarPreguntas frecuentes
¿Quién compuso la Salve?
No se sabe con seguridad. Se ha atribuido a Hermann de Reichenau, a Adhemar de Monteil, obispo de Le Puy, y a san Pedro de Mezonzo, obispo de Compostela. Está documentada desde el siglo XI.
¿Qué quiere decir «desterrados hijos de Eva»?
Que somos hijos de nuestros primeros padres y vivimos lejos de nuestra patria verdadera, el cielo. Esta vida es un camino, no la casa definitiva.
¿La Salve tiene indulgencia?
Sí, parcial. El Manual de Indulgencias la nombra entre las oraciones aprobadas a la Virgen (concesión 17 § 2). Se puede ofrecer por los difuntos.
¿Cuándo se reza la Salve?
Al final del Rosario, al terminar el día y en muchas celebraciones de la Virgen. En la Liturgia de las Horas es una de las antífonas marianas que pueden cerrar las Completas.