Saltar al contenido
Consagrarse
Mi cuenta

8 de octubre de 2026

Cómo rezar el Rosario paso a paso: oraciones y misterios

Por

Para rezar el Rosario se empieza con la señal de la cruz, el Credo, un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria. Después se rezan cinco misterios: en cada uno, un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria, mientras se medita un momento de la vida de Jesús y de María. Se termina con la Salve. Rezado con calma, dura unos veinte minutos.

Antes de empezar: qué es cada cosa

Tres palabras te ayudarán a seguir esta guía:

  • El rosario (con minúscula) es la sarta de cuentas que sirve para contar las oraciones. Empieza por un crucifijo, sigue con unas cuentas sueltas (una grande y tres pequeñas) y luego forma un círculo de cinco grupos de diez cuentas, separados por cuentas grandes.
  • Una decena es un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria.
  • Un misterio es un momento de la vida de Jesús o de María que se medita mientras se reza la decena.

Si no tienes rosario, puedes contar con los dedos. Lo importante no son las cuentas, sino rezar despacio y pensar en lo que se contempla. San Juan Pablo II recordaba que el rosario empieza y acaba en el crucifijo, porque todo el Rosario lleva a Cristo (Rosarium Virginis Mariae, n. 36).

Cómo rezar el Rosario paso a paso

  1. El comienzo, en el crucifijo y las primeras cuentas

  1. Señal de la cruz: «En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén». Es buen momento para decir por quién lo ofreces.
  2. El Credo, con el crucifijo en la mano. Hay sitios donde se empieza de otra forma, con el «Dios mío, ven en mi auxilio». Las dos son costumbres legítimas.
  3. Un Padrenuestro, en la primera cuenta suelta.
  4. Tres Avemarías, en las tres cuentas siguientes. Muchos las rezan pidiendo que crezcan en ellos la fe, la esperanza y la caridad.
  5. Un Gloria.

  1. Cada uno de los cinco misterios

Al llegar al círculo de cuentas, repites cinco veces lo mismo:

  1. Anuncia el misterio: «Primer misterio gozoso: la Anunciación del ángel a María». Si quieres, lee una frase del Evangelio y guarda unos segundos de silencio.
  2. Un Padrenuestro, en la cuenta grande.
  3. Diez Avemarías, una por cada cuenta pequeña, pensando en el misterio: «Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».
  4. Un Gloria: «Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén».
  5. La jaculatoria de Fátima, que muchos añaden después del Gloria (una jaculatoria es una oración muy breve).

La jaculatoria de Fátima

Según el relato de sor Lucía, en la aparición del 13 de julio de 1917 la Virgen pidió a los tres pastorcitos que, al rezar el Rosario, dijeran una oración breve después de cada misterio. En España la forma más extendida es esta:

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

Circulan versiones con pequeñas diferencias. No es obligatoria: san Juan Pablo II explica que la jaculatoria que sigue al Gloria varía según las costumbres de cada lugar (Rosarium Virginis Mariae, n. 35).

  1. El final

Terminados los cinco misterios:

  • La Salve, la oración que empieza «Dios te salve, Reina y Madre de misericordia».
  • Las letanías de la Virgen, si quieres: una serie de alabanzas a María («Santa María, ruega por nosotros…»). San Juan Pablo II propone acabar con la Salve o con las letanías (Rosarium Virginis Mariae, n. 37).
  • Una oración por las intenciones del Papa, por ejemplo un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
  • La señal de la cruz.

¿Qué misterios se rezan cada día?

Hay cuatro grupos de cinco misterios. Los luminosos los añadió san Juan Pablo II en 2002. En la misma carta propuso este reparto semanal (Rosarium Virginis Mariae, n. 38):

DíaMisterios
Lunes y sábadoGozosos
Martes y viernesDolorosos
Miércoles y domingoGloriosos
JuevesLuminosos

Misterios gozosos: la Anunciación; la Visitación de María a su prima Isabel; el Nacimiento de Jesús en Belén; la Presentación de Jesús en el templo; el Niño Jesús perdido y hallado en el templo.

Misterios luminosos: el Bautismo de Jesús en el Jordán; las bodas de Caná; el anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión; la Transfiguración; la institución de la Eucaristía.

Misterios dolorosos: la oración de Jesús en el huerto; la flagelación; la coronación de espinas; Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario; la crucifixión y muerte de Jesús.

Misterios gloriosos: la Resurrección; la Ascensión; la venida del Espíritu Santo en Pentecostés; la Asunción de María; la coronación de María como Reina de cielos y tierra.

El Papa aclara que este reparto es una orientación, no una norma rígida: se puede adaptar según el tiempo litúrgico o la propia necesidad.

Cómo ofrecer el Rosario por las almas del purgatorio

El Rosario es el mismo; lo que cambia es la intención. La Iglesia enseña que nuestras oraciones ayudan a los difuntos que se purifican en el purgatorio (Catecismo, n. 1032). En este mes del Rosario puedes hacerlo así:

  1. Di la intención al empezar, tras la señal de la cruz: «Te ofrezco este Rosario por las almas del purgatorio, especialmente por…», y nombra a tus difuntos.
  2. Ofrece cada misterio por alguien: el primero por tus padres, el segundo por tus abuelos, el tercero por las almas más olvidadas…
  3. Añade al final de cada misterio, como costumbre piadosa: «Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua. Que descansen en paz. Amén». El Manual de indulgencias concede indulgencia parcial, aplicable solo a las almas del purgatorio, a quien reza esta invocación con piedad (concesión 29).
  4. Aprovecha la indulgencia del Rosario. Si lo rezas en una iglesia, en familia o en grupo, con las cinco decenas seguidas y meditando los misterios, puedes ganar indulgencia plenaria. También si te unes al Rosario que reza el Papa por radio o televisión. Hacen falta las condiciones de siempre: confesión, comunión, oración por las intenciones del Papa y rechazo de todo apego al pecado. En los demás casos, la indulgencia es parcial. Toda indulgencia se puede ofrecer por un difunto. Lo explicamos en las indulgencias para las almas del purgatorio.

No es un efecto automático: cada alma está en manos de la misericordia de Dios. Pero rezar por ellas es una obra de caridad que la Iglesia recomienda. Tienes más ideas en rezar el Rosario por las almas del purgatorio. Y si buscas un modelo, san Juan Macías rezaba cada día uno de sus Rosarios por los difuntos.

Une tu Rosario a la Misa

La oración que más ayuda a los difuntos es la Misa. En consagrarse.info puedes elegir uno de los seis compromisos mensuales, desde 10,50 € al mes: todos incluyen una Misa al mes por las almas del purgatorio, que puedes acompañar con tu Rosario. Te lo contamos en cómo pedir una Misa por las almas del purgatorio.

UNA MISA CADA MES

Una misa cada mes por las almas del purgatorio

Todos los compromisos incluyen lo mismo: una misa al mes ofrecida por las almas del purgatorio. Lo que aportas por encima del coste de la misa ayuda a sostener esta obra.

Elige cuánto quieres aportar cada mes

Has elegido Ofertorio · 10,50 € al mes: una misa al mes por las almas del purgatorio.

Continuar

Condiciones y cómo cancelar

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en rezar el Rosario?

Unos veinte minutos las cinco decenas, rezadas sin prisa. Si te cuesta, empieza por un solo misterio al día: mejor poco y constante que mucho y a la carrera.

¿Qué misterios se rezan hoy?

Según el reparto que propuso san Juan Pablo II: lunes y sábado, gozosos; martes y viernes, dolorosos; miércoles y domingo, gloriosos; jueves, luminosos.

¿Se puede rezar el Rosario sin tener un rosario?

Sí. Puedes contar las Avemarías con los dedos. El rosario de cuentas es una ayuda, no una condición. Lo que importa es rezar con atención y meditar los misterios.

¿Hay que decir la jaculatoria de Fátima y el «Dales, Señor»?

No son obligatorias. Son costumbres piadosas que se añaden después del Gloria. El «Dales, Señor, el descanso eterno» es muy apropiado cuando ofreces el Rosario por los difuntos.

Comparte este artículo