12 de octubre de 2026
Misterios gozosos ofrecidos por las almas del purgatorio
Por Marc Millet
Los misterios gozosos son los cinco momentos de la infancia de Jesús que se contemplan en el Rosario: la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento, la Presentación en el templo y el Niño perdido y hallado en el templo. Se rezan los lunes y los sábados. Aquí tienes cada uno con su cita del Evangelio, una idea para meditar y una forma de ofrecerlo por las almas del purgatorio.
Qué son los misterios gozosos y cuándo se rezan
En el Rosario, un misterio es un momento de la vida de Jesús o de María que se medita mientras se reza una decena: un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria. Si necesitas repasar el orden de las oraciones, lo tienes en cómo rezar el Rosario paso a paso.
San Juan Pablo II explica que estos misterios están marcados por «el gozo que produce el acontecimiento de la encarnación» y propone rezarlos el lunes y el sábado, día tradicionalmente dedicado a la Virgen (Rosarium Virginis Mariae, nn. 20 y 38). Hoy, 12 de octubre, es lunes y fiesta de la Virgen del Pilar: buen día para empezar.
¿Por qué ofrecer los misterios gozosos por las almas?
Puede parecer raro unir la alegría con el purgatorio. Pero tiene mucho sentido. Las almas del purgatorio sufren, pero murieron en gracia de Dios y están «seguras de su eterna salvación» (Catecismo, n. 1030). Esperan una alegría cierta: ver a Dios.
Los misterios gozosos son, precisamente, misterios de espera cumplida. Rezarlos por ellas es pedir a Dios que adelante su alegría. Lo explicamos más a fondo en rezar el Rosario por las almas del purgatorio.
Cómo ofrecer el Rosario
- Al empezar, di tu intención: «Ofrezco estos misterios por las almas del purgatorio, en especial por…».
- Al final de cada decena, después del Gloria, puedes añadir: «Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua. Que descansen en paz. Amén».
Los cinco misterios gozosos, uno a uno
1. La Anunciación del ángel a María
Cita: Lc 1, 26-38.
El ángel Gabriel anuncia a María que será la Madre del Hijo de Dios. Ella pregunta, escucha y responde: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38). Todo empieza con un sí.
Para meditar: las almas del purgatorio también dicen sí. Aceptan con amor la purificación que las prepara para Dios, porque desean estar del todo limpias ante Él.
Ofrécelo por las almas que más desean ver a Dios, para que pronto se cumpla en ellas su palabra.
2. La Visitación de María a su prima Isabel
Cita: Lc 1, 39-56.
María se pone en camino sin demora para ayudar a Isabel, que espera un hijo en su vejez. Al oír su saludo, el niño salta de alegría en el seno de Isabel, que exclama: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!» (Lc 1, 42). María responde con el Magníficat.
Para meditar: la caridad de María no espera a que la llamen. Las almas del purgatorio no pueden ir a buscarnos; somos nosotros quienes tenemos que acercarnos a ellas con la oración.
Ofrécelo por las almas más olvidadas, las que no tienen a nadie que rece por ellas.
3. El Nacimiento de Jesús en Belén
Cita: Lc 2, 1-20.
No hay sitio en la posada. María da a luz a su Hijo, lo envuelve en pañales y lo acuesta en un pesebre (Lc 2, 7). Los ángeles anuncian a los pastores una gran alegría, y ellos van a verlo.
Para meditar: los pastores esperaban en la noche, y la luz llegó. Las almas del purgatorio esperan también la luz que no se apaga, la de ver a Dios cara a cara.
Ofrécelo por tus difuntos de la familia, por los que celebraban contigo la Navidad y ya no están.
4. La Presentación de Jesús en el templo
Cita: Lc 2, 22-38.
María y José llevan al Niño al templo para presentarlo al Señor. Allí lo recibe el anciano Simeón, que había esperado toda su vida ese momento. Con el Niño en brazos, reza: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz» (Lc 2, 29). Y anuncia a María que una espada le atravesará el alma.
Para meditar: la oración de Simeón es la de alguien que puede morir en paz porque ha visto al Salvador. La Iglesia la reza cada noche en Completas, la oración antes de dormir.
Ofrécelo por los que han muerto hace poco y por los que mueren hoy, para que se vayan en paz y lleguen pronto a la luz.
5. El Niño perdido y hallado en el templo
Cita: Lc 2, 41-52.
A los doce años, Jesús se queda en Jerusalén sin que sus padres lo sepan. Lo buscan tres días. Al encontrarlo, María le dice: «Tu padre y yo te buscábamos angustiados» (Lc 2, 48). Y Jesús responde: «¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?» (Lc 2, 49).
Para meditar: esos tres días de búsqueda se parecen un poco al purgatorio: un amor que busca a Dios y todavía no lo tiene del todo. Y el encuentro final, lleno de alegría, es como la entrada en el cielo.
Ofrécelo por las almas que llevan más tiempo esperando, para que encuentren a Jesús y se queden para siempre en la casa del Padre.
Para terminar el Rosario
Al acabar, reza la Salve y, si quieres, una oración por las almas del purgatorio. Si rezas los misterios gozosos en familia o en la parroquia y cumples las condiciones, puedes ganar la indulgencia plenaria del Rosario y ofrecerla por un difunto.
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ContinuarPreguntas frecuentes
¿Qué días se rezan los misterios gozosos?
Los lunes y los sábados, según la distribución que propuso san Juan Pablo II en 2002. Antes se rezaban los lunes y los jueves. Es una costumbre, no una obligación: puedes meditarlos otro día si te ayuda.
¿Cuáles son los cinco misterios gozosos?
La Anunciación, la Visitación de María a Isabel, el Nacimiento de Jesús, la Presentación en el templo y el Niño perdido y hallado en el templo. Los cinco están en los dos primeros capítulos del Evangelio de san Lucas.
¿Qué oración se dice al final de cada misterio por los difuntos?
Puedes añadir, después del Gloria: «Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua. Que descansen en paz. Amén». La Iglesia concede indulgencia parcial, aplicable a las almas del purgatorio, a quien la reza piadosamente.
¿Puedo ofrecer los misterios gozosos por un difunto concreto?
Sí. Basta con decir tu intención al empezar el Rosario o antes de cada misterio. Puedes ofrecer cada misterio por una persona distinta o todos por la misma.