13 de octubre de 2026
Virgen de Fátima y el Rosario: lo que dijo del purgatorio
Por Marc Millet
El 13 de octubre de 1917, en Fátima, la Virgen dijo a tres pastorcitos que era «la Señora del Rosario» y pidió que se siguiera rezando el Rosario todos los días. En aquellas apariciones enseñó la oración «Oh Jesús mío», que hoy se reza tras cada misterio. Y en mayo había respondido a Lucía sobre una joven fallecida: Amélia estaba en el purgatorio.
Hoy, 13 de octubre, se cumple un nuevo aniversario de aquella última aparición. Repasamos lo que dijo, según las Memorias de la hermana Lucía que recoge el santuario de Fátima, y qué nos enseña para ayudar a las almas del purgatorio.
Seis apariciones y una misma petición
Entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, la Virgen se apareció en Cova da Iria, cerca de Fátima (Portugal), a tres niños: Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto. Francisco y Jacinta murieron pocos años después y fueron canonizados por el papa Francisco en Fátima el 13 de mayo de 2017. Lucía se hizo religiosa y escribió sus recuerdos en varias Memorias.
En todas las apariciones la Virgen pidió rezar el Rosario. Ya el 13 de mayo, según Lucía, les dijo: «Recen el Rosario todos los días, para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra». Era la Primera Guerra Mundial.
El 13 de octubre de 1930, el obispo de Leiria declaró «dignas de crédito» las visiones de los niños. Es una revelación privada: la Iglesia la reconoce como creíble y útil para la fe, pero no obliga a creerla. Lo explicamos con más detalle al hablar de las promesas del Rosario.
13 de octubre de 1917: «soy la Señora del Rosario»
Aquel día había en Cova da Iria entre 50.000 y 70.000 personas, según el santuario de Fátima. Lucía preguntó a la Virgen qué quería. Según sus Memorias, respondió: «Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor, que soy la Señora del Rosario, que continúen siempre rezando el Rosario todos los días».
Después pidió que la gente se enmendara y pidiera perdón por sus pecados, y que no se ofendiera más a Dios. Ese mismo día, muchos de los presentes vieron el sol moverse de un modo extraordinario: es lo que se conoce como el milagro del sol. Lucía contó que vio también a san José con el Niño, a Nuestro Señor y a la Virgen como Señora de los Dolores y del Carmen.
Que la Virgen se presentara con el nombre de Señora del Rosario une Fátima con la fiesta del 7 de octubre, que contamos en Nuestra Señora del Rosario.
La oración «Oh Jesús mío» tras cada misterio
En la aparición del 13 de julio de 1917, la Virgen enseñó a los niños una oración para el Rosario. El santuario de Fátima la recoge así:
¡Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas!
Según Lucía, la Virgen les dijo que la rezaran después de cada misterio. Hoy muchos la dicen tras el Gloria de cada decena. También circulan versiones algo distintas, como esta: «Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre especialmente a las más necesitadas de tu misericordia». El sentido es el mismo.
¿A quién se refiere «las más necesitadas»?
El texto no lo precisa. Muchos lo entienden de los pecadores en mayor peligro de perderse, porque el mensaje de Fátima insiste en rezar por su conversión. Pero la súplica pide el cielo para todas las almas, y eso incluye a las que se purifican en el purgatorio y esperan entrar en él.
Amélia: «estará en el purgatorio hasta el fin del mundo»
En la primera aparición, el 13 de mayo de 1917, Lucía hizo a la Virgen unas preguntas muy de niña. Preguntó si ella iría al cielo, y si irían Jacinta y Francisco. Luego preguntó por dos muchachas conocidas que habían muerto hacía poco.
Según escribió Lucía en su cuarta Memoria, preguntó si Maria das Neves estaba ya en el cielo, y la Virgen respondió que sí. Después preguntó por Amélia. La respuesta fue: «Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo».
Cómo entender esta respuesta
Es una frase dura, y conviene leerla con calma y con la doctrina de la Iglesia:
- Amélia estaba salvada. El purgatorio no es el infierno. Es la purificación de los que mueren en gracia de Dios y están seguros de su salvación (Catecismo, nn. 1030-1031).
- No sabemos qué significa exactamente «hasta el fin del mundo». Fuera de este mundo no se mide el tiempo como aquí. Lo que sí transmite es que algunas almas pueden necesitar una purificación larga.
- Nuestra oración ayuda. La Iglesia enseña que podemos ayudar a los difuntos con oraciones, limosnas, indulgencias y, sobre todo, con la Misa (Catecismo, n. 1032).
- No es para asustar. Es una llamada a no olvidar a nuestros difuntos y a no dar por hecho que ya están en el cielo.
Rezar el Rosario de Fátima por las almas
El mensaje de Fátima se puede vivir de una forma muy sencilla en este mes del Rosario:
- Reza el Rosario cada día, aunque sea una parte. Hoy, martes, tocan los misterios dolorosos; si los rezaste ayer, recuerda los misterios gozosos ofrecidos por las almas.
- Añade tras cada misterio la oración «Oh Jesús mío», pensando también en las almas del purgatorio.
- Ofrece una decena por tus difuntos y otra por las almas más olvidadas.
- Une tu oración a la Misa. Puedes ofrecer tu Misa del domingo por tus difuntos. Y en consagrarse.info puedes unirte a la Misa mensual por todas las almas del purgatorio con uno de nuestros seis compromisos mensuales, desde 10,50 € al mes. Lo explicamos en pedir una Misa por las almas del purgatorio.
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ContinuarPreguntas frecuentes
¿Qué dijo la Virgen de Fátima el 13 de octubre de 1917?
Según las Memorias de Lucía, pidió que se hiciera allí una capilla en su honor, dijo que era la Señora del Rosario y pidió que se siguiera rezando el Rosario todos los días. También pidió que no se ofendiera más a Dios.
¿Cuándo se reza la oración «Oh Jesús mío»?
Después de cada misterio del Rosario, normalmente tras el Gloria. La Virgen la enseñó a los pastorcitos el 13 de julio de 1917, según cuenta Lucía.
¿Quién era Amélia, la joven de Fátima que estaba en el purgatorio?
Una muchacha conocida de Lucía que había muerto poco antes de las apariciones. El 13 de mayo de 1917 Lucía preguntó por ella, y la Virgen respondió que estaría en el purgatorio hasta el fin del mundo.
¿Está aprobada Fátima por la Iglesia?
Sí. El obispo de Leiria declaró dignas de crédito las apariciones el 13 de octubre de 1930, y varios papas han peregrinado a Fátima. Aun así, es una revelación privada: no forma parte de la fe obligatoria.