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6 de octubre de 2026

San Juan Macías: almas del purgatorio y su Rosario diario

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San Juan Macías (1585-1645) fue un fraile dominico extremeño que pasó más de veinte años como portero de un convento de Lima. Rezaba el Rosario varias veces al día y una de esas veces era siempre por las almas del purgatorio. Los testigos de su proceso contaron que, según él mismo dijo, por sus oraciones habían salido del purgatorio un millón cuatrocientas mil almas.

Quién fue san Juan Macías

Nació el 2 de marzo de 1585 en Ribera del Fresno, un pueblo de Badajoz que hoy pertenece a la archidiócesis de Mérida-Badajoz. Se quedó huérfano muy pequeño y de niño trabajó como pastor. Según cuentan los dominicos, desde niño tuvo una gran devoción a la Virgen, sobre todo por el rezo del Rosario, y las largas horas con el ganado le enseñaron a orar.

De joven emigró a América. Llegó a Cartagena de Indias y, después de un largo viaje, a Lima, en el virreinato del Perú. Allí trabajó unos años para un comerciante.

En 1622 pidió entrar en la Orden de Predicadores, los dominicos, en el convento de Santa María Magdalena de Lima. Entró como hermano lego: un religioso que hace los votos pero no es sacerdote y se dedica a los trabajos de la casa. Le encargaron la portería.

El portero de los pobres

Desde aquella puerta daba de comer cada día a muchísimos pobres, enfermos y esclavos. Pedía a los ricos para dárselo a los que no tenían nada. San Pablo VI, en la homilía de su canonización, lo llamó «padre de los pobres» y recordó que fue durante veintidós años «sencillo hermano portero» de La Magdalena.

Murió en Lima en septiembre de 1645. Gregorio XVI lo beatificó el 22 de octubre de 1837 y san Pablo VI lo canonizó el 28 de septiembre de 1975. La Orden dominicana celebra su memoria el 18 de septiembre.

El Rosario en la vida de san Juan Macías

Fray Juan rezaba sin parar. San Pablo VI citó en aquella homilía una frase suya: «Muchas veces, orando a deshoras de la noche, llegaban los pajarillos a cantar y yo apostaba con ellos a quién más alababa a Dios». Y añadió que esas palabras dejan entrever sus largas horas de oración, su devoción a la Eucaristía y el rezo del Rosario (homilía del 28-9-1975).

En el proceso para su beatificación, muchos testigos declararon que nunca lo habían visto sin el rosario en la mano. Cuando le preguntaban por quién rezaba, respondía que por las almas del purgatorio.

El compendio de su causa de canonización, publicado en Roma en 1974, cuenta que cada día ofrecía el Rosario tres veces:

  • una por sí mismo;
  • otra por la conversión de los pecadores;
  • y otra en sufragio de los fieles difuntos.

Un sufragio es una oración u obra buena que se ofrece por un difunto para ayudarle en su purificación. Fray Juan unía al Rosario sus comuniones, sus ayunos y sus penitencias.

Por qué empezó a rezar por las ánimas

El cronista dominico Juan Meléndez, que escribió su vida en el siglo XVII, cuenta que una noche, rezando en la iglesia, fray Juan vio una multitud enorme, como un enjambre de abejas, que le pedía con lágrimas que rezara por ella. Entendió que eran almas del purgatorio. Él se sintió poca cosa para ayudarlas, pero desde entonces les dedicó uno de sus Rosarios diarios.

El mismo cronista relata que, cuando murió un hermano lego del convento del Rosario de Lima, fray Juan ofreció por él todas sus oraciones durante tres noches. Al tercer día, dice el relato, vio su alma subir al cielo.

Son relatos de la tradición dominicana, recogidos por sus biógrafos. Por esta devoción, a fray Juan se le conoce como «el ladrón del purgatorio», que es el título de una biografía suya publicada en 1956.

¿Cuántas almas sacó del purgatorio san Juan Macías?

Es la pregunta que todo el mundo se hace. La cifra que se repite es un millón cuatrocientas mil almas. Conviene saber de dónde sale:

  • Según los testimonios recogidos en sus procesos, fray Juan contó que Dios le había dado a entender que por sus oraciones habían salido del purgatorio un millón cuatrocientas mil almas.
  • Su confesor, el padre Gonzalo García, juró habérselo oído decir. Su prior, el padre Blas de Acosta, declaró lo mismo y lo relacionó con el Rosario que rezaba cada día por ellas.
  • Otros sacerdotes de su comunidad declararon que habían leído esa cifra en la relación de su muerte que circuló por la provincia dominicana del Perú.

Lo recoge, con las referencias exactas del proceso, la biografía San Juan Macías del padre Ángel Peña, agustino recoleto, publicada en Lima.

Cómo entender esta cifra

Hay que leer este dato con fe y con sensatez. Es el testimonio de personas que lo conocieron sobre algo que él contó como una gracia recibida de Dios. Es, por tanto, una revelación privada. Y la Iglesia enseña que las revelaciones privadas no forman parte del depósito de la fe: no obligan a creerlas (Catecismo, n. 67).

Al canonizar a alguien, la Iglesia proclama que vivió de forma heroica las virtudes y lo propone como modelo e intercesor (Catecismo, n. 828). No certifica cada relato de su vida ni cada número. Lo que sí es seguro es lo que enseña la fe: que nuestras oraciones ayudan de verdad a los difuntos.

Tampoco hay que tomarlo como una competición ni como un efecto automático. Cada alma está en manos de la misericordia de Dios. Lo que fray Juan nos enseña es la constancia: rezar por ellas todos los días, sin cansarse, durante años.

Lo que podemos aprender de él

La Iglesia nos anima a rezar por los difuntos y a ofrecer por ellos sufragios, sobre todo la Misa (Catecismo, n. 1032). Fray Juan lo hizo con lo que tenía a mano: su rosario, su trabajo y su caridad.

Puedes imitarlo así, en este mes del Rosario:

  1. Dedica un Rosario, o al menos un misterio, a las almas del purgatorio. Basta con decirlo al empezar. Te lo explicamos en rezar el Rosario por las almas del purgatorio.
  2. Lleva el rosario contigo. Fray Juan lo tenía siempre en la mano. Un misterio en el autobús o en la cola del médico también cuenta.
  3. Une la oración a la caridad. Él rezaba y daba de comer. Una limosna o una visita a un enfermo también se pueden ofrecer por los difuntos. Tienes más ideas en formas de ayudar a las almas del purgatorio.
  4. Acude a la Misa. Fray Juan iba a Misa siempre que su trabajo se lo permitía, y ofrecía sus comuniones por las almas. Ninguna oración las ayuda tanto como la Santa Misa, el mayor sufragio.

Si quieres que cada mes se celebre una Misa por las almas del purgatorio, en consagrarse.info tienes seis compromisos mensuales, desde 10,50 € al mes. Todos incluyen una Misa al mes por las almas del purgatorio, que puedes acompañar con tu Rosario, como hacía fray Juan. Te lo contamos en cómo pedir una Misa por las almas del purgatorio.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la fiesta de san Juan Macías?

La Orden de Predicadores celebra su memoria el 18 de septiembre. Fue canonizado por san Pablo VI el 28 de septiembre de 1975, y en su pueblo natal, Ribera del Fresno (Badajoz), se le tiene una gran devoción.

¿Es verdad que san Juan Macías sacó del purgatorio a un millón cuatrocientas mil almas?

Es lo que declararon su confesor, su prior y otros religiosos en los procesos de su causa: que él lo había contado como algo que Dios le dio a entender. Es un relato piadoso, no un dogma. La canonización declara su santidad, no garantiza cada cifra.

¿Por qué le llaman «el ladrón del purgatorio»?

Por la cantidad de almas que, según la tradición, ayudó a llegar al cielo con su oración. Es un apodo cariñoso que dio título a una biografía suya en 1956.

¿Dónde está enterrado san Juan Macías?

Su cuerpo se venera en Lima, en la basílica del Rosario de los dominicos, según recuerda la propia Orden de Predicadores.

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