17 de octubre de 2026
El secreto admirable del Santo Rosario: el libro de Montfort
Por Marc Millet
El secreto admirable del Santo Rosario es un libro de san Luis María Grignion de Montfort sobre el valor del Rosario y la manera de rezarlo bien. Está ordenado en «rosas»: capítulos breves agrupados de diez en diez, como las decenas del Rosario. Y sí, habla de las almas del purgatorio, aunque de forma breve.
Quién fue san Luis María Grignion de Montfort
Nació el 31 de enero de 1673 en Montfort-sur-Meu, en la Bretaña francesa, y fue ordenado sacerdote en 1700. Dedicó su vida a predicar misiones populares por el oeste de Francia, y en ellas el Rosario ocupaba un lugar central. Murió el 28 de abril de 1716 en Saint-Laurent-sur-Sèvre, con solo 43 años. El papa Pío XII lo canonizó el 20 de julio de 1947 (datos de los misioneros montfortianos).
Es conocido sobre todo por el Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. El lema de san Juan Pablo II, Totus tuus («todo tuyo»), está inspirado en su doctrina. Y en Rosarium Virginis Mariae lo pone como ejemplo de santo que encontró en el Rosario un camino de santidad, y recuerda su obra sobre esta oración (nn. 8 y 15).
Qué es El secreto admirable del Santo Rosario
Su título completo es El secreto admirable del Santísimo Rosario para convertirse y salvarse. Montfort lo dejó manuscrito y no se publicó en vida suya. Según el prólogo de la primera traducción española, fechado en 1928, el libro era «conocido en Francia desde 1911 y hasta entonces inédito».
Es un libro de misionero: sencillo, lleno de ejemplos y escrito para animar a rezar. Montfort se dirige a todos: sacerdotes, pecadores, almas piadosas y niños.
Una advertencia sobre sus historias
Muchas de las historias que cuenta las tomó de la tradición del beato Alano de la Rupe, el dominico del siglo XV que difundió el Rosario. El jesuita Nazario Pérez, que revisó y anotó esa traducción española, avisa en el prólogo de que esos relatos plantean dificultades históricas, y propone tomarlos como parábolas si no parece prudente admitirlos como historia. La doctrina del libro, en cambio, la considera muy sólida. Lo contamos con más detalle en el origen del Rosario.
Cómo está organizado: las «rosas»
En la tradición cristiana, el Rosario se ha visto como una corona de rosas ofrecida a la Virgen. Montfort lleva la imagen hasta el final y llama «rosa» a cada capítulo. En la edición española de la Sociedad Grignion de Montfort, el libro se ordena así:
- Cuatro rosas de entrada, cada una para un tipo de lector: la rosa blanca, para los sacerdotes; la rosa encarnada, para los pecadores; el rosal místico, para las almas devotas, y el capullo de rosa, para los niños.
- Primera decena (rosas 1-10): la excelencia del Rosario por su origen y su nombre.
- Segunda decena (rosas 11-20): sus oraciones: el Credo, el Padrenuestro y el Avemaría.
- Tercera decena (rosas 21-30): la meditación de la vida y la Pasión de Jesús.
- Cuarta decena (rosas 31-40): las maravillas que Dios ha obrado por medio del Rosario.
- Quinta decena (rosas 41-50): cómo rezarlo bien.
- Al final, varios métodos para rezar el Rosario y ofrecer cada decena.
Algunas ediciones numeran los capítulos de otra manera.
En el rosal místico, Montfort explica la imagen: las hojas verdes son los misterios gozosos; las espinas, los dolorosos, y las flores, los gloriosos.
Qué enseña el libro
La idea de fondo es que el Rosario es más que repetir oraciones. Desde la rosa blanca, Montfort lo presenta como un «divino compendio de los misterios de la vida, pasión, muerte y gloria de Jesús y de María». Rezarlo es unir la oración vocal con la meditación de esos misterios.
Algunas enseñanzas que vuelven una y otra vez:
- Meditar los misterios nos va haciendo parecidos a Jesús. Es el tema de una de las rosas de la tercera decena.
- Hay que rezar con atención y luchar con decisión contra las distracciones.
- Conviene rezarlo en comunidad, incluso a dos coros, que se van respondiendo.
- Hace falta perseverar: rezarlo cada día, con fe, humildad y confianza.
En sus métodos, Montfort ofrece cada decena en honor de un misterio y pide con ella una virtud: la humildad en la Encarnación, la caridad con el prójimo en la Visitación, la paciencia para llevar la cruz en el camino del Calvario, y así hasta quince.
¿Qué dice Montfort sobre las almas del purgatorio?
No dedica al tema ningún capítulo, pero lo menciona en varios lugares:
- Entre los frutos del Rosario. En la rosa 40 enumera, con palabras del beato Alano, los bienes que el Rosario trae a todos. El último es para los difuntos: «los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragio».
- En la oración final de su primer método. Tras ofrecer las quince decenas, pide a Jesús, por todos los misterios y por los méritos de su Madre, que convierta a los pecadores, ayude a los agonizantes y libere a las almas del purgatorio.
- En un relato de la rosa 49. Cuenta, citando a autores anteriores, que una joven llamada Alejandra, inscrita por santo Domingo en la Cofradía del Rosario, se apareció al santo después de morir para pedir oraciones, y que quedó libre gracias a las oraciones de los cofrades del Rosario. Es un relato piadoso de la tradición de Alano, no un hecho comprobado. Y las cifras de años de purgatorio que aparecen en él no son doctrina de la Iglesia.
- Al hablar de las indulgencias de la Cofradía (rosa 30). Las que enumera son las de su época y ya no están en vigor. Hoy rige el Manual de indulgencias de 2004, que concede indulgencia plenaria, con las condiciones habituales, al Rosario rezado en familia, en la iglesia o en grupo; y se puede aplicar a los difuntos. Lo explicamos en la indulgencia plenaria del Rosario.
La enseñanza de fondo sí es segura: rezar el Rosario por los difuntos es una forma de caridad que la Iglesia anima a practicar.
Del Rosario a la consagración a María
Lo que Montfort sugiere en este libro lo desarrolla en el Tratado de la verdadera devoción. Allí explica que quien se consagra a Jesús por María le entrega también el valor de sus buenas obras, para que ella lo emplee según su voluntad: por ejemplo, en la conversión de los pecadores o en el alivio de las almas del purgatorio. Lo dice en el séptimo de los motivos que da para esta devoción.
Rosario diario y consagración van de la mano en su espiritualidad. Si quieres vivirla, en esta web tienes la consagración al Corazón Inmaculado de María según el método de Montfort.
Ni el Rosario ni la consagración ocupan el lugar de la Misa, que es el mayor sufragio por los difuntos; lo vimos en Misa o Rosario por los difuntos. Si quieres que cada mes se ofrezca una Misa por las almas del purgatorio, puedes elegir uno de los compromisos mensuales de consagrarse.info, desde 10,50 € al mes.
UNA MISA CADA MES
Una misa cada mes por las almas del purgatorio
Todos los compromisos incluyen lo mismo: una Misa al mes ofrecida por las almas del purgatorio. Lo que aportas por encima del estipendio de la Misa ayuda a sostener esta obra.
Has elegido Ofertorio · 10,50 € al mes: una misa al mes por las almas del purgatorio.
ContinuarPreguntas frecuentes
¿Quién escribió El secreto admirable del Santo Rosario?
San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), sacerdote y misionero francés, canonizado en 1947. Es el mismo autor del Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen.
¿Por qué el libro se divide en «rosas»?
Porque el Rosario se entiende como una corona de rosas para la Virgen. Montfort llama «rosa» a cada capítulo y los agrupa de diez en diez, como las decenas del Rosario.
¿Son históricas las historias que cuenta?
Muchas vienen de la tradición del beato Alano de la Rupe y los historiadores las discuten. El revisor de la primera edición española ya avisaba de que se pueden leer como parábolas. La enseñanza sobre el Rosario no depende de ellas.
¿Habla Montfort del purgatorio en este libro?
Sí, aunque brevemente: entre los frutos del Rosario cita el sufragio por los difuntos, pide por las almas del purgatorio en la oración final de su primer método y cuenta un relato piadoso sobre una joven liberada por las oraciones de los cofrades del Rosario.