19 de octubre de 2026
Padre Pío y el Rosario: la oración que nunca dejó de rezar
Por Marc Millet
El Padre Pío rezaba el Rosario a todas horas: entre confesión y confesión, por los pasillos del convento, de noche. Benedicto XVI lo resumió así: sus jornadas eran «un rosario vivido». Antes de morir, su último consejo fue amar a la Virgen y rezar siempre el Rosario.
Quién fue el Padre Pío
San Pío de Pietrelcina nació en el sur de Italia el 25 de mayo de 1887 y fue bautizado con el nombre de Francisco Forgione. Entró en los Frailes Menores Capuchinos con 16 años y fue ordenado sacerdote en 1910.
Desde 1916 hasta su muerte vivió en el convento de San Giovanni Rotondo. Allí pasó más de cincuenta años confesando y celebrando la Misa, y fundó un hospital, la Casa del Alivio del Sufrimiento. Llevó durante décadas los estigmas, las llagas de la Pasión de Cristo en su cuerpo.
Murió el 23 de septiembre de 1968. San Juan Pablo II lo beatificó el 2 de mayo de 1999 y lo canonizó el 16 de junio de 2002. Su fiesta es el 23 de septiembre.
La biografía que publicó la Santa Sede para su canonización recoge una frase que él repetía: «Quiero ser sólo un pobre fraile que reza». Y la oración que más rezaba era el Rosario.
Un rosario siempre entre las manos
Si buscas fotos del Padre Pío, lo verás casi siempre con la corona del rosario entre los dedos. Lo subraya la revista de su santuario, Voce di Padre Pio: en las fotografías de la época aparece siempre así, como si el rosario marcara el paso de su tiempo.
Benedicto XVI, en su visita a San Giovanni Rotondo el 21 de junio de 2009, lo explicó mejor que nadie. Dijo que el Padre Pío «se convirtió él mismo en oración» y que sus jornadas eran «un rosario vivido», es decir, una meditación continua de los misterios de Cristo unido a la Virgen (homilía en vatican.va).
¿Cuántos rosarios rezaba al día?
Es la pregunta que más se hace, y conviene ser prudentes. Varios frailes que vivieron con él dejaron testimonios con cifras muy altas: hablan de unos treinta rosarios diarios, y a veces más. Hay que tener en cuenta que entonces el Rosario completo tenía quince misterios, no veinte.
Esas cifras proceden de recuerdos de quienes lo trataron, recogidos por sus biógrafos. No hay forma de comprobarlas con exactitud. Lo que sí está claro es que el rosario no se le caía de las manos, y que convertía en oración los ratos que otros pasamos esperando o caminando.
¿Llamaba al Rosario su «arma»?
En muchas biografías populares se cuenta que, cuando quería su rosario, pedía a los hermanos que le acercaran su arma. Es una anécdota muy repetida, pero no hemos encontrado la fuente original, así que tómala como un recuerdo transmitido por quienes lo conocieron, no como una cita exacta.
Lo que pedía a los demás
El Padre Pío no se guardaba el Rosario para sí. San Juan Pablo II lo recordó el día de su beatificación: en el confesonario y en la predicación, el nuevo beato exhortaba siempre a amar a la Virgen (Regina caeli del 2 de mayo de 1999).
Y añadió que, al final de su vida, cuando expresó su última voluntad, el Padre Pío dirigió su pensamiento a María con estas palabras: «Amad a la Virgen y hacedla amar. Rezad siempre el rosario».
Ese amor venía de lejos. En una carta del 1 de mayo de 1912 a su director, el padre Agustín, escribía que le gustaría tener una voz muy fuerte para invitar a los pecadores de todo el mundo a amar a la Virgen (Epistolario I, 277).
El Rosario de los Grupos de Oración
El Padre Pío impulsó los Grupos de Oración, que hoy se reúnen en muchos países. Según su propia organización, el Rosario es la oración que el Padre Pío les dejó como seña de identidad, y cada año renuevan su compromiso de rezarlo a diario.
Una muerte con el nombre de María en los labios
El Padre Pío murió en su celda hacia las dos y media de la madrugada del 23 de septiembre de 1968. Fray Pellegrino Funicelli, el fraile que lo asistió aquella noche, dejó un testimonio escrito de sus últimas horas.
Según ese relato, el Padre Pío repetía «¡Jesús, María!», cada vez con menos voz, hasta que inclinó la cabeza y expiró. Otros relatos de su muerte lo describen con el rosario entre los dedos.
Es lo que pedimos en cada Avemaría: que la Virgen ruegue por nosotros «ahora y en la hora de nuestra muerte». Él lo había pedido miles de veces, y así murió.
Juan Pablo II lo puso como ejemplo
En su carta sobre el Rosario, Rosarium Virginis Mariae (2002), san Juan Pablo II recordó que muchos santos encontraron en el Rosario un camino de santidad. Nombró a san Luis María Grignion de Montfort y, «más cercano a nosotros», al Padre Pío, a quien acababa de canonizar (n. 8).
No es casualidad. El Padre Pío no hizo nada extraordinario con el Rosario: lo rezó mucho, con fe y durante toda su vida. Eso está al alcance de cualquiera.
Rezar el Rosario como el Padre Pío
No hace falta rezar treinta rosarios al día. Puedes aprender de él cosas muy sencillas:
- Llevar el rosario encima. En el bolsillo o en el bolso, para rezar una decena en la sala de espera, en el autobús o paseando.
- Rezar con calma. Si no sabes bien cómo hacerlo, aquí tienes cómo rezar el Rosario paso a paso.
- Meditar la Pasión. El Padre Pío vivía muy unido a la cruz de Cristo. Los misterios dolorosos ofrecidos por las almas del purgatorio son una buena forma de hacerlo.
- Rezar acompañado. Si se reza en familia o en grupo, el Rosario lleva unida una indulgencia plenaria que se puede aplicar a un difunto, con las condiciones habituales y nunca como un efecto automático.
Y por las almas del purgatorio
Es conocido también el gran amor del Padre Pío por las almas del purgatorio, por las que rezaba mucho. Su ejemplo nos recuerda que el Rosario no se reza solo por nosotros. Puedes ofrecerlo entero, o una decena cada día, por tus difuntos y por las almas que nadie recuerda. Lo explicamos en rezar el Rosario por las almas del purgatorio.
El centro de la jornada del Padre Pío era la Misa. Todo su Rosario desembocaba en el altar. Si quieres unirte a esa misma oración, en consagrarse.info puedes pedir que se celebre una Misa al mes por las almas del purgatorio eligiendo uno de los seis compromisos mensuales, desde 10,50 € al mes. Todos incluyen una Misa mensual por ellas.
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ContinuarPreguntas frecuentes
¿Cuántos rosarios rezaba el Padre Pío al día?
Los frailes que vivieron con él hablaron de unos treinta, y a veces más, de quince misterios cada uno. Son testimonios personales, recogidos por sus biógrafos, y no se pueden comprobar con exactitud. Lo seguro es que rezaba el Rosario constantemente.
¿Qué dijo el Padre Pío sobre el Rosario antes de morir?
Según recordó san Juan Pablo II el día de su beatificación, su última voluntad fue esta: «Amad a la Virgen y hacedla amar. Rezad siempre el rosario».
¿Murió el Padre Pío con el rosario en la mano?
Varios relatos de su muerte lo describen con el rosario entre los dedos. El testimonio escrito del fraile que lo asistía recoge que murió repitiendo «¡Jesús, María!».
¿Qué Rosario rezan los Grupos de Oración del Padre Pío?
El Rosario mariano de siempre. Sus Grupos de Oración lo consideran la oración que el Padre Pío les dejó como seña de identidad, y se comprometen a rezarlo cada día.