Consagración a Jesús por María – día 8

Estas son las oraciones que deberán realizar cuando acaben de ver el video del padre Federico Marfil.

Oraciones:

Por la señal de la Santa Cruz +

De nuestros enemigos +

Líbranos Señor +

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. +

VENI CREATOR

Ven, Espíritu Creador,
visita las almas de tus fieles
llena con tu divina gracia,
los corazones que creaste.

Tú, a quien llamamos Paráclito,
don de Dios Altísimo,
fuente viva, fuego,
caridad y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, dedo de la diestra del Padre; 
Tú, fiel promesa del Padre;
que inspiras nuestras palabras.

Ilumina nuestros sentidos;
infunde tu amor en nuestros corazones;
y, con tu perpetuo auxilio,
fortalece la debilidad de nuestro cuerpo.

Aleja de nosotros al enemigo,
danos pronto la paz,
sé nuestro director y nuestro guía,
para que evitemos todo mal.

Por ti conozcamos al Padre,
al Hijo revélanos también;
Creamos en ti, su Espíritu,
por los siglos de los siglos

Gloria a Dios Padre,
y al Hijo que resucitó,
y al Espíritu Consolador,
por los siglos de los siglos. Amén

AVE MARIS STELLA

Salve, estrella del mar,

Madre santa de Dios y siempre Virgen, feliz puerta del cielo.

Aceptando aquel «Ave» de la boca de Gabriel,

afiánzanos en la paz al trocar el nombre de Eva.

Desata las ataduras de los reos,

da luz a quienes no ven,

ahuyenta nuestros males, pide para nosotros

todos los bienes.

Muestra que eres nuestra Madre,

que por ti acoja nuestras súplicas

Quien nació por nosotros, tomando

el ser de ti.

Virgen singular, dulce como ninguna,

líbranos de la culpa, haznos dóciles y castos.

Facilítanos una vida pura,

prepáranos un camino seguro,

para que viendo a Jesús, nos podamos

alegrar para siempre contigo.

Alabemos a Dios Padre, glorifiquemos a

Cristo soberano y al Espíritu Santo,

y demos a las Tres personas un mismo honor.

Amén.

MAGNIFICAT

Proclama mi alma
la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios,
mi salvador;
porque ha mirado la humillación
de su esclava.

Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho
obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán
y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amén.