Oraciones para la 4.ª Parte (Días 27 al 33)
Cada día de esta semana debes rezar las siguientes cuatro oraciones.
1. Letanías del Santísimo Nombre de Jesús
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesús, óyenos.
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.
Jesús, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Jesús, Esplendor del Padre, ten piedad de nosotros.
…
(Se continúa con el resto de las Letanías del Santísimo Nombre de Jesús, respondiendo en cada invocación: «ten piedad de nosotros».)
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, óyenos, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Jesús.
2. Letanías del Sagrado Corazón de Jesús
Señor, ten piedad de nosotros…
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita…
(Se continúa el rezo tradicional de las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús, respondiendo en cada invocación: «ten piedad de nosotros».)
3. Ave Maris Stella
Salve, estrella del mar,
madre santa de Dios
y siempre Virgen,
feliz puerta del cielo.
Recibiendo aquel «Ave»
de la boca de Gabriel,
afiánzanos en la paz,
trocando el nombre de Eva.
Desata las cadenas de los culpables,
da luz a los ciegos,
ahuyenta nuestros males,
pídenos todos los bienes.
Muestra que eres Madre,
reciba por ti nuestra oración
el que, nacido por nosotros,
quiso ser tuyo.
Virgen singular,
la más mansa de todos,
haz que, libres de culpas,
seamos mansos y castos.
Concédenos una vida pura,
prepara un camino seguro,
para que, viendo a Jesús,
eternamente nos gocemos.
Sea la alabanza a Dios Padre,
el honor a Cristo soberano,
y al Espíritu Santo;
a los tres, una misma gloria.
Amén.
4. Oración de San Luis María a Jesucristo
Una súplica ardiente escrita por el mismo santo para pedir la sabiduría y el amor de Jesús.
Mi amable Jesús, permíteme que me dirija a Ti para atestiguarte mi gratitud por la merced que me has hecho, dándome a tu Santa Madre por la devoción de la esclavitud, para que sea ella mi medianera cerca de tu Majestad y mi apoyo universal en mi extrema miseria.
¡Ay, Señor! Soy tan miserable, que sin esta buena Madre ciertamente me habría perdido. Sí, María me es necesaria cerca de Ti, en todas partes…
Pero ¡ay, mi buen Jesús!, ¿cómo es que te amo tan poco? ¿Cómo es que estoy tan tibio? ¿Por qué no te amo yo?
¡Oh mi divino Salvador! Envíame un gran rayo de tu luz y de tu gracia para que vea yo la grandeza de tu amor y me encienda en él.
¡Oh divino Amor, ven a reinar en mi corazón!
¡Ven, mi Jesús, ven a vivir en mí y reina en mí con tu Madre!
Amén.